01
abr
2014

El vino es para compartir. Con esa premisa se celebró ayer la VII Edición del Premio Vila Viniteca de Cata por Parejas en la Llotja de Mar de Barcelona. Nariz en copa, el certamen arrancó con 240 amantes del vino venidos de todo el mundo. Gema Jarné, financiera, y Jordi Carrascosa, profesional del sector, se hicieron con el primer premio de 20.000 euros. Por otra parte, Santiago Cadavid, un joven sumiller invidente y Rafael Reyes, propietario de un restaurante, ganaron el tercer premio de 3.000 euros. Ramón Jané y Antoni Carbó, de la bodega Mas Candí en el Penedés, se llevaron por segundo año consecutivo el segundo premio de 7.000 euros. Como no podía ser de otra manera, las tres parejas ganadoras coinciden en que invertirán sus respectivas cuantías de dinero en formación y en vino.

Todos los participantes se enfrentaron al complicado reto de descubrir el país, la zona, la Denominación de Origen, la variedad de la uva, la añada, el elaborador y la marca de los catorce vinos testados —divididos en dos fases. La selección de los mismos fue realizada exclusivamente por Quim Vila, por lo que el jurado cató a ciegas a la vez que los concursantes. Los siete vinos que se probaron en cada fase se dividieron en: dos blancos, tres tintos y dos especiales (cavas, champagnes, jerez, oportos…).

Quim Vila, propietario de Vila Viniteca y artífice de esta cata, asegura que la finalidad del certamen es “difundir la cultura del vino” y la singularidad es que “se lleva a cabo en parejas, por lo que están obligados a dialogar y consensuar las sensaciones, los sabores y los olores”. Vila eligió los vinos “independientemente de su precio porque lo importante era que no fuesen imposibles de acertar”. El empresario catalán se dedica a la divulgación enológica desde 1932 y su marca está reconocida como la mayor distribuidora para restauración y venta al detalle del estado español y destaca por su implicación en proyectos vitivinícolas de diversa índole.

El concurso ha crecido en popularidad con el paso de las ediciones. Este año, las inscripciones alcanzaron el máximo de aforo en tan solo 16 horas. La mitad de los participantes fueron profesionales vinícolas (sumilleres, restauradores, viticultores, enólogos y bodegueros) y la otra mitad aficionados.

Los interesados en participar en el 2015 deberán estar atentos el próximo 6 de enero —siempre abren las inscripciones el día de Reyes—. Hasta entonces, pueden seguir brindando con buen vino para entrenar los sentidos del buen catador.

El Pais

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