04
dez
2013

La economía brasileña se encogió entre julio y septiembre de este año como reflejo de la caída en la confianza de los empresarios que, frente a los intereses más elevados y las restricciones al crédito, redujeron las inversiones un 2,2% en comparación con el segundo trimestre de 2013.

La caída llevó a la economía brasileña a registrar, en el tercer trimestre del año, la primera contracción desde comienzos de 2009, después de la crisis económica global. El Producto Bruto Interno (PBI) se encogió un 0,5% en relación al período anterior.

Si se comparan los datos con los del tercer trimestre de 2012, el PBI y las inversiones mostraron un crecimiento, aunque con un ritmo menor al que habían tenido en trimestres anteriores. Este año, las previsiones indican que se espera que la economía brasileña crezca un 2,5%.

El PBI tiende a reaccionar en estos tres últimos meses del año y registrar “un avance moderado”, según economistas.

Parte de la caída del tercer trimestre se explica por la sorprendente expansión que se registró en el segundo trimestre, cuando el PBI creció un 1,8%.

“Un trimestre compensó al otro, pero el saldo del año apunta que habrá bajo crecimiento. Volvemos al perfil de ‘vuelo de gallina’, pero en un nivel más bajo. La economía brasileña da señales de que no consigue crecer mucho más del 2% al año”, dijo Sílvia Matos, economista de la Fundación Getulio Vargas (FGV).

Entre las trabas, aparecen los problemas del momento, como el empeoramiento de las finanzas del gobierno y la posibilidad de una reducción de la nota de la deuda del país, que tiene consecuencias sobre el costo de los préstamos de empresas extranjeras.

Hay otras causas que ya son antiguas, como la cada vez más reducida productividad de la fuerza de trabajo y los problemas en la infraestructura del país.

No obstante, hay una esperanza con respecto a este último punto: las concesiones de rutas, ferrocarriles, puertos y aeropuertos podrían ayudar a acelerar las inversiones en 2014.

Usadas para intentar contener la inflación, las tasas de interés cada vez más altas tendrán efectos sobre la economía, el próximo año. El crédito escaso y más caro, junto con la pérdida de confianza, van a crear un clima de dudas e incertidumbre tanto para los empresarios como para los consumidores.

Con la caída sufrida entre julio y septiembre (un resultado peor que el de aquellos países europeos en crisis), los economistas replantearon sus pronósticos y estiman un PBI cercano al 2% para 2014, probablemente menor que el de 2013.

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