22
jan
2014

La 44 edición del Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, no pasará a la historia por la destacada presencia de representantes españoles. En el lado empresarial, los rostros habituales se suceden por el centro de Congresos: Ana Patricia Botín, consejera delegada de Santander UK; Rafael del Pino, presidente de Ferrovial; José María Álvarez Pallete, consejero delegado de Telefónica; Rosa María García, presidenta de Siemens España; Francisco González, presidente de BBVA; Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola… En su caso, las reuniones más interesantes tienen lugar en hoteles y salas privadas fuera del circuito oficial y algunos no han hecho acto de presencia en el centro de convenciones, aunque ya están en Davos.

La diferencia reside en la delegación oficial. El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, es la única presencia del Gobierno español en el Foro, que inicialmente iba a contar con la visita del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. De ahí, dicen fuentes oficiales, la ausencia del titular de Economía, Luis de Guindos, un habitual en las reuniones de Davos. Y como otros cargos oficiales los alcaldes de Madrid, Ana Botella, y de Barcelona, Xavier Trías, que participan en sesiones paralelas del programa oficial pero no por ello menos importantes. Las fiestas organizadas por los grandes bancos y compañías multinacionales también forman parte de ese programa paralelo y son la esencia de Davos.

Lo que sorprende es que, con tan escasa representación oficial, las autoridades españolas o sus equipos hayan puesto tan poco interés en las relaciones públicas, como revela el hecho de que ni Soria ni Botella hayan incluido en su ficha oficial un currículum o una pequeña biografía a modo de presentación. Porque si hay algo que caracteriza a Davos es el constante intercambio de tarjetas —”es el segundo día y ya me he quedado sin tarjetas”, admitía el año pasado un directivo español, novato en Davos—. Desde luego, no son los primeros, ni los únicos. Hay otros casos de autoridades que no han mandado curriculum, como el ministro de Asuntos Exteriores de Eritrea o el de Finanzas de Kuwait, pero desde luego son una minoría entre las numerosas delegaciones oficiales.

Sobre este hecho, la propia Botella ha apuntado a un “fallo” que tanto su currículum como el de Soria aparezcan en blanco. “Me imagino que es un fallo de alguien, no le puedo decir, es un error de alguien… puede haber sido la organización (pero) no lo sé”, ha señalado la regidora en declaraciones a RNE.

Los primeros espadas europeos son los grandes ausentes a la cita de este año, que sin duda estará marcada por el optimismo con vistas a la recuperación. Ni Angela Merkel, ni Enrico Letta, ni François Hollande acuden a la estación suiza. Sí lo hará David Cameron y muchos de los ministros de Economía y Finanzas de las grandes economías europeas, y representantes de las instituciones europeas como la Comisión y el Banco Central Europea. “Aquí se nota que han hecho el gran esfuerzo de venir aquellos países que tratan de ganarse la credibilidad de los inversores, como Brasil, México o Japón”, apuntaba un delegado en la gala inicial de la cumbre.

El Pais

Postar um comentário

O seu endereço de e-mail não será publicado. Campos obrigatórios são marcados com *

*