06
set
2013

Si Barack Obama no vuelve con la bedición de Vladimir Putin para atacar Siria en su viaje de regreso a Washington, sí se trae el apoyo de la mitad de los países que conforman el G-20, incluido España, para efectuar una acción “contundente” sin contar con el voto del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Los líderes de 10 países del grupo conocido como G-20 han declarado en el cierre de la Cumbre llevada a cabo en San Petersburgo (Rusia) que “el mundo no puede esperar a procesos fallidos e interminables que lo único que hacen es incrementar el sufrimiento en Siria y la inestabilidad regional”. Los representantes de Australia, Canadá, Francia, Italia, Japón, Corea del Sur, Arabia Saudí, España, Turquía, Reino Unido y EEUU -básicamente todos los países del G-8 menos Alemania y Rusia) han firmado su apoyo a “los esfuerzos llevados a cabo por EEUU y otros países para reafirmar la prohibición del uso de armas químicas”.

En un comunicado conjunto hecho público por la Casa Blanca, ese grupo de 10 países asegura que se compromete a “apoyar esfuerzos internacionales a largo plazo, incluidos los que se llevan a través de la ONU, para enfrentar el desafio ya antiguo que suponen las reservas sirias de armas químicas”. Los signatarios de este comunicado también han pedido a la misión de Naciones Unidas que investiga lo sucedido el pasado 21 de agosto en la periferia de Damasco que presente sus resultados lo antes posible.

“Condemanos en los términos más duros posibles todas las violaciones de derechos humanos cometidas en Siria por todas las partes implicadas”, prosigue el documento. “Más de 100.000 personas han sido asesinadas en el conflicto, más de dos millones se han convertido en refugiados y cerca de cinco millones son desplazados internos”, finaliza.

Asegurando que Washington no “ha fabricado” nada y que es unánime el consenso de la comunidad internacional de que se usaron armas químicas contra la población civil en Siria, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha declarado en la conferencia de prensa de cierre de la Cumbre del G-20 que él fue elegido “para acabar guerras y no iniciarlas”.

Obama se alejaba así de cualquier comparación posible con su predecesor, George W. Bush, que inició una guerra en Irak basándose en unas supuestas armas de destrucción masiva que el régimen de Sadam Husein nunca poseyó. “Más de 1.400 personas fueron gaseadas”, ha recordado con énfasis el presidente. “Más de 400 de ellas eran niños”, ha proseguido el mandatario para añadir: “No nos lo hemos inventado”.

El presidente ha explicado su posición a favor de un ataque recordando que las normas están para cumplirlas [el tratado internacional contra armas químicas] y que “el mundo en el que vivimos va a depender de las decisiones que tomemos en los días que vienen”. Conocedor de la necesidad de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debe aprobar cualquier ataque contra un país, Obama ha justificado su decisión de obviar ese requerimiento en la parálisis que sufre ese órgano debido al veto constante de naciones como Rusia desde el inicio de la crisis Siria hace más de dos años y medio.

“Dada la parálisis del Consejo de Seguridad Nacional en este asunto, si somos serios acerca de mantener esa prohibición de armas químicas -yo preferiría trabajar con Naciones Unidas-, pero cuando hay una violación tan importante, las leyes internacionales sufren”. El mandatario ha insistido en que no es una decisión fácil ni agradable de tomar, “pero si de verdad queremos defender aquello en lo que creemos, y esta es una de esas ocasiones”, se debe pasar a la acción.

Obama ha usado el marco de la Cumbre del G-20 en San Petersburgo (Rusia) para buscar alianzas sobre su decisión de atacar Siria. El presidente no ha respondido a la pregunta de los periodistas de cuántos países apoyaban su iniciativa pero sí ha dicho que en la reunión conjunta de todos los líderes fue unánime la conclusión de que se habían usado armas químicas en ese país. A ese respecto, dijo el presidente de EEUU, Putin discrepó sobre quién las había usado, si el régimen o la oposición.

Consultado sobre si seguirá adelante con su intención de proceder a una acción militar si el Congreso no le da el respaldo, Obama no ha contestado y se ha limitado a decir que cree necesaria la opinión de la Cámara y el Senado porque eso hará más efectiva y legítima la iniciativa norteamericana. “No pedí permiso al Congreso como un símbolo político, no puedo reivindicar sinceramente que el ataque con armas químicas suponga una amenaza inmediata para EE UU, pero necesitamos debatir este asunto, porque seguramente se repetirá en los próximos años”, ha dicho Obama, que ha anunciado que se dirigirá a la nación desde la Casa Blanca el próximo martes. El mandatario ha asegurado que es necesaria una respuesta y que puede ser “limitada y efectiva”. “Es posible que El Asad vuelva a emplear armas químicas, pero no sería inteligente porque sería mucho más fácil movilizar a la comunidad internacional y que reaccionara el Consejo de Seguridad”, ha puntualizado.

El mandatario estadounidense mantuvo una reunión privada con su homólogo ruso en la que trataron la reacción internacional al ataque con armas químicas del pasado 21 de agosto en Damasco. Obama reconoció el mérito de Putin por “facilitar” una discusión abierta también durante la cena de trabajo de la noche anterior, pero recordó que EE UU y Rusia no están de acuerdo en que el ataque merezca una respuesta militar.

Obama también agradeció el apoyo del presidente Hollande en Francia, el único mandatario europeo que ha manifestado un claro respaldo a la intervención estadounidense en el país árabe. La semana pasada, David Cameron se vio forzado a congelar el apoyo de Reino Unido cuando el parlamento votó en contra de la resolución que amparaba la postura de EE UU.

El Pais

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